Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 5 - Año 2026
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INTRODUCCIÓN
La universidad pública ante el ocaso de la linealidad cultural
El calentamiento global y el deterioro de los ecosistemas que caracterizan al siglo XXI
representan un desafío que va más allá de la búsqueda de soluciones técnicas (Estrada, 2021).
Aunque la ciencia y la tecnología son indispensables para comprender y atender los problemas
ambientales, resulta necesario preguntarse también por las causas culturales, económicas y
éticas que han contribuido a su profundización. Una parte importante de la modernidad
occidental se construyó a partir de una visión que separo al ser humano de la naturaleza. El
dualismo cartesiano contribuyo a consolidar esta forma de pensamiento, en la que la naturaleza
fue considerada principalmente como un conjunto de recursos disponibles para satisfacer las
necesidades humanas (Carnalla-Martinez, 2024).
El origen del concepto contemporáneo: “Sustentable” se sitúa tradicionalmente en 1987 con la
publicación del informe "Nuestro Futuro Común" por la Comisión Mundial sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo, donde se definió que el desarrollo sustentable persigue satisface las
necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para
satisfacer las propias. Si bien esta formulación inicial, logró un consenso político global sin
precedentes que pretendía conciliar intrínsicamente el imperativo del crecimiento económico
continuo con la preservación de los recursos finitos de la Tierra.
En este contexto el discurso del desarrollo sustentable, a primera vista, parecía ofrecer una
respuesta adecuada a la necesidad de mejorar la calidad de vida en curso sin comprometer las
posibilidades de las generaciones futuras. Por lo que, bajo esta perspectiva el desarrollo
económico y el crecimiento de la producción adquirieron un papel central, mientras que los
limites ecológicos quedaron frecuentemente excluidos. Y al paso del tiempo este modelo
tridimensional clásico (economía, sociedad y ambiente) ha demostrado ser insuficiente para
responder a la misma velocidad que se produce el complejo deterioro biosférico global, lo que
ha forzado una continua evolución conceptual (Palomino, 2022).
Por otro lado, la polisemia inherente al concepto de sustentabilidad ha sido interpretada con
frecuencia, como un síntoma de fragmentación teórica o como una debilidad metodológica
dentro de las ciencias ambientales y sociales. Sin embargo, la sustentabilidad no constituye una
categoría única, ni existe un consenso absoluto acerca de lo que significa en la práctica. Su