Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 5 - Año 2026
Página | 356
Construcción en zonas con climas húmedos
Los contenedores marítimos como se conocen son una estructura de tipo metálica o de acero,
y en el territorio mexicano existe una amplia variedad de climas. Centrándose en zonas de
climas húmedos/tropicales, tales como Yucatán, Veracruz y zonas en el sur de la república, las
estructuras metálicas no están aptas para este tipo de clima a menos que tengan el
mantenimiento adecuado. Según la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI), en este tipo
de regiones es indispensable integrar elementos de protección solar, ventilación cruzada y
aislamiento térmico, incluso en construcciones convencionales.
Los autores Shen, J., Copertaro, B., Zhang, X., Koke, J., Kaufmann, P., y Krause, S. (2020),
señalan que los materiales de los contenedores consisten aproximadamente en acero, aluminio,
acero inoxidable y fibra de vidrio. Tanto las paredes como el techo de un contenedor marítimo
constan de láminas de metal corrugado de 2 mm de espesor, en las que cada elemento está
hecho de acero "corten". La única excepción es el suelo, hecho de madera contrachapada.
El acero “corten, de acuerdo con Solís Rizo (2017), se elabora con una composición química
que hace que su oxidación tenga unas características particulares que protegen la pieza
realizada con este material frente a la corrosión atmosférica sin perder prácticamente sus
características mecánicas. Este tipo de acero está caracterizado por su capacidad de crear una
película protectora impermeable al agua y al vapor, misma que impide que la oxidación se
adentre al interior de los contenedores, sin embargo, en zonas costeras la oxidación es más
rápida, por lo que se requiere un tratamiento anticorrosivo para evitar su desgaste.
Si bien los contenedores ofrecen una estructura prefabricada y módulos transportables, su
adaptación a condiciones cálido-húmedas requiere una intervención significativa en términos
de aislamiento, ventilación y protección solar, lo que puede incrementar los costos finales y
reducir su viabilidad como solución de vivienda social sin un diseño adecuado.
Además, los estudios realizados por García Gómez y Gómez Amador (2015) en viviendas
autoconstruidas de Mérida muestran que la ausencia de estrategias de diseño bioclimático en
entornos húmedos puede afectar gravemente el confort térmico y la salud de los habitantes,
incluso en edificaciones convencionales. Esto permite inferir que el uso de estructuras
metálicas sin adaptaciones específicas puede agravar estas condiciones.