Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 5 - Año 2026
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Es justo enlazar el enfoque de Hall sobre las prácticas significadoras y, a su vez con la visión
de Williams sobre la materialidad y la hegemonía, que evidencia los productos culturales como
aspectos cambiantes y activos. (Hall, 1994, p. 14; Williams, 1980, p. 17). Este espacio es donde
se crean y se cuestionan los significados, un momento en el que la cultura popular forja sus
propias opiniones y verdades frente a la censura y a las presiones del entorno sociocultural.
Entendiendo que la cultura no refleja la realidad, sino que también la interpreta en diferentes
productos culturales, como el regional mexicano, y, a su vez, la negocia.
Es el momento de profundizar cómo la producción de significados se entrelaza con la
formación de identidades subalternas o hegemónicas. Grossberg (1996) advierte que los
estudios culturales tienden a equiparar su campo con la política de la identidad y la diferencia,
y a utilizar la cultura como un espacio organizativo. (Grossberg, 1996, p. 148). A veces los
estudios culturales reducen su enfoque a analizar solo identidades y diferencias, en lugar de
que la cultura funcione como el espacio donde se producen, se negocian y se expresan
identidades, conflictos y relaciones de poder.
Ante una importante visión, se asume que el origen prevalece en un modelo en el que la
identidad es siempre inestable y construye a través del “ojo de la aguja del otro”. (Grossberg,
1996, p. 152). Los productos culturales trabajan donde existen identidades y sociedades
fracturadas y negocian su existencia. En regiones donde el Estado o los grupos de poder
imponen censura, los sujetos habitan lo que Grossberg, citando a otros autores sobre la hibridez,
llama “zonas de frontera” o espacios liminales (Grossberg, 1996, p. 156).
Quienes interactúan entre estas dos realidades están “obligados a vivir en la interfaz de ambas”,
cruzando fronteras conceptuales y geográficas que marcan el residuo emocional de límites
impuestos. Es decir, las experiencias sociales entre dos realidades distintas que se cruzan
quedan marcadas emocionalmente por los límites impuestos
Sin embargo, no hay que observar a la sociedad o al sujeto en contextos violentos únicamente
como víctimas pasivas de la maquinaria de la diferencia moderna. Grossberg sugiere distinguir
entre subjetividad, el (yo) que refleja la identidad y agencia. Es decir, la subjetividad es la
perspectiva con la cual damos sentido a los valores y contexto cultural de la realidad en el
entorno. (Grossberg, 1996, p. 166). Ahora, la identidad es la interpretación material de los
códigos sociales e ideológicos que organizan la sociedad. (Grossberg, 1996, p. 167). Por
último, el concepto de la agencia es el modelo que se relaciona con el entorno, el territorio y la