Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 3 - Año 2026
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ANÁLISIS ONTOLÓGICO DEL PROGRAMA DE DESARROLLO
Dado lo expuesto en el apartado anterior, en primera instancia, el todo se establece sobre la
materia inerte, punto que se considera (aunque sea solo descriptivamente) en el apartado 1.1.2
“Situación Geográfica y Medio Físico Natural” del Programa (Asamblea Legislativa del
Distrito Federal, 1997, pp.4-6), donde se detalla información sobre las coordenadas de
localización geográfica de la Delegación, sus altitudes, colindancias, límites, superficie,
suelo urbano, medio físico (relieve), ríos, características del clima, suelo (urbano y de
conservación) y precipitación.
De igual manera, en el Programa de la Delegación se describe también lo que correspondería
a la conformación del segundo nivel ontológico, constituido por una zona boscosa,
vegetación, fauna y personas; es decir, la vida orgánica que sobre la materia inerte se
desarrolla. Hasta este punto la representación analítica de la Delegación parece constituir un
todo. Es a partir de los niveles de abstracción 3 y 4 (Vida psíquica y Vida histórica-colectiva)
que empezamos a ver en el Programa una parcelación de la realidad, ya que la información
referida a estos puntos es prácticamente inexistente.
Respecto a la Vida Psíquica, cabe señalar que, si bien sería casi imposible desarrollar un
diagnóstico individual de cada habitante de la Delegación, sí se podría realizar un análisis
desde la psicología social que permitiría tener un acercamiento al tipo de conciencia colectiva
que se forma el ciudadano en respuesta a la interacción con los demás. Por ejemplo, a raíz del
sismo del 19 de septiembre del 2017, emergieron en la sociedad valores como la solidaridad,
el trabajo en equipo, la empatía etc., tal como otras veces se han observado en eventos
similares (por ejemplo, el terremoto de 1985).
En dos eventos similares, pero tan alejados temporalmente, se mostró que se mantuvieron el
mismo tipo de valores sociales, por lo que se pueden considerar que éstos también
constituyen parte de un capital social que puede ser canalizado a otro tipo de intervenciones
urbanas, como, por ejemplo, dirigirlo hacia la recuperación de espacios contaminados social,
ambiental o delincuencialmente.
En el estrato de Vida Histórica-Colectiva, si bien en el Programa de la Delegación se
desarrolla un apartado de “Antecedentes Históricos” (que se remonta incluso hasta el año 200
a.C.), se ignora el hecho de que la relación entre procesos sociales y formas espaciales es la