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(Elaborada por la revista)

Prisma ODS
Revista Científica Multidisciplinar
Volumen
5
, Número
4 -
Año 2026
Página | 1

Entre la Confianza y la Exclusión: La Paradoja de las Mujeres
en Carreras STEM en la Educación Superior

Between Trust and Exclusion: The Paradox of Women in STEM Careers in
Higher Education

Diana del Consuelo Caldera González

dccaldera@ugto.mx

https://orcid.org/0000-0003-2116-2538

Universidad de Guanajuato

Guanajuato
–
México

María Guadalupe de Lourdes Acosta Castillo

macosta@itesg.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-4456-8362

TecNM: Instituto Tecnológico Superior de Guanajuato

Guanajuato
–
México

Miguel Agustín Ortega Carrillo

mortega@delsallebajio.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-2412-0966

Universidad de La Salle Bajío

León
–
México

Artículo recibido: 14/07/2026

Aceptado para publicación: 15/08/2026

Conflictos de Intereses: Ninguno que declarar.

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5
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Año 2026
Página | 158

RESUMEN

El presente estudio investiga las barreras y facilitadores que enfrentan las mujeres en
carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) dentro de instituciones de
educación superior. Mediante un diseño cuantitativo no experimental, se aplicó un cuestionario
a 439 mujeres estudiantes de educación superior, cuyo perfil demográfico permitió examinar
seis dimensiones: estereotipos y normas de género, apoyo institucional y académico, confianza
y autoeficacia, referentes y redes de apoyo, experiencias en el aula y relaciones con pares, y
perspectivas profesionales y equidad laboral. Los resultados muestran que, aunque el 87.1% de
las
participantes
percibe
alta
inclusión
formal
y
más
del
85%
reporta
fuerte
compromiso
académico
y
autoeficacia,
el
37.8%
experimenta
discriminación
sutil
en
su
cotidianidad
académica, y entre 35% y 42% enfrenta microagresiones sistemáticas. Asimismo, el 24.7% ha
considerado abandonar su carrera debido a entornos desiguales, mientras que el 71.5% desea
contribuir a incrementar la presencia femenina en estos campos. La brecha más crítica surge
en el acceso a redes de apoyo: el 77.7% manifiesta interés en participar en redes de mujeres en
STEM, pero solo el 41.3% accede realmente a ellas, lo que revela una diferencia de 36.4 puntos
porcentuales. Estos hallazgos evidencian una paradoja: la inclusión formal y el compromiso
académico coexisten con barreras estructurales que amenazan la permanencia de las mujeres
en STEM. Se concluye que las instituciones deben crear espacios formales de mentoría y
colaboración para cerrar esta brecha y sostener la permanencia y el desarrollo profesional de
las mujeres en disciplinas científico-tecnológicas.

Palabras clave:
STEM, discriminación, educación, permanencia

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Volumen
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4 -
Año 2026
Página | 159

ABSTRACT

This study investigates the barriers and facilitators that women encounter in Science,
Technology,
Engineering,
and
Mathematics
(STEM)
careers
within
higher
education
institutions. Using a non-experimental quantitative design, a questionnaire was administered
to 439 women students, whose demographic profile allowed the examination of six dimensions:
gender
stereotypes
and
norms,
institutional
and
academic
support,
confidence
and
self-
efficacy, role models and support networks, classroom experiences and peer relationships, and
career prospects and workplace equity. The results show that although 87.1% of participants
perceive high formal inclusion and more than 85% report strong academic engagement and
self-efficacy, 37.8% experience subtle discrimination in their daily academic life, and between
35%
and
42%
face
systematic
microaggressions.
Furthermore,
24.7%
have
considered
abandoning
their
career
due
to
unequal
environments,
while
71.5%
wish
to
help
increase
women's presence in these fields. The most critical gap appears in access to support networks:
77.7% express interest in joining women-in-STEM networks, but only 41.3% actually access
them, revealing a 36.4-percentage-point difference. These findings reveal a paradox: formal
inclusion
and
academic
engagement
coexist
with
structural
barriers
that
threaten
women's
retention in STEM. The study concludes that institutions must create formal mentoring and
collaboration
spaces
to
close
this
gap
and
sustain
women's
retention
and
professional
development in science and technology disciplines.

Keywords:
STEM, discrimination, education, retention.

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4 -
Año 2026
Página | 160

INTRODUCCIÓN

La
baja
participación
de
mujeres
en
carreras
STEM
constituye
un
fenómeno
global
que
trasciende contextos geográficos y niveles educativos. Según datos de la UNESCO, las mujeres
representan apenas el 35% de los estudiantes matriculados en campos relacionados con STEM
a nivel mundial, cifra que disminuye significativamente en áreas como ingeniería y tecnología
donde
la
representación
femenina
desciende
al
28%.
Esta
segregación
horizontal
del
conocimiento no solo limita las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres, sino
que
empobrece
la
producción
científica al
excluir
perspectivas
diversas
esenciales
para
la
innovación.
En
el
contexto
latinoamericano,
aunque
la
matrícula
femenina
en
educación
superior ha alcanzado la paridad e incluso superioridad numérica en algunos países, persiste
una
marcada
segregación
disciplinaria
donde
las
mujeres
se
concentran
en
áreas
tradicionalmente feminizadas como educación, salud y humanidades, mientras permanecen
subrepresentadas
en
ciencias
exactas
e
ingenierías.
Esta
distribución
desigual
tiene
implicaciones
profundas
no
solo
en
términos
de
equidad
de
género,
sino
también
en
el
desarrollo económico y científico de las naciones, considerando que las profesiones STEM se
encuentran entre las más demandadas y mejor remuneradas en la economía del conocimiento.

Los estereotipos de género constituyen uno de los mecanismos más potentes en la reproducción
de desigualdades en campos STEM. La teoría de la amenaza del estereotipo, desarrollada por
Steele y Aronson, explica cómo la activación de creencias negativas sobre las
capacidades
intelectuales
de
un
grupo
puede
afectar
el
desempeño
de
sus
miembros
en
situaciones
evaluativas. En el caso específico de las mujeres en matemáticas y ciencias, la mera conciencia
de estereotipos que cuestionan su competencia puede generar ansiedad y reducir el rendimiento
académico, creando un círculo vicioso que refuerza las creencias estereotípicas iniciales.

La construcción social de las disciplinas STEM como territorios masculinos comienza desde
la infancia temprana. Estudios en psicología del desarrollo muestran que, a partir de los seis
años, las niñas comienzan a internalizar la creencia de que la brillantez intelectual es un atributo
predominantemente masculino, lo que influye en sus preferencias académicas futuras. Esta
socialización diferencial se perpetúa a través de múltiples agentes: materiales educativos que
invisibilizan
las
contribuciones
científicas
femeninas,
prácticas
pedagógicas
que
refuerzan
sesgos
implícitos,
y
medios
de
comunicación
que
reproducen
imágenes
estereotipadas
de
científicos y tecnólogos como figuras masculinas.

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Página | 161

Cheryan y colaboradores proponen el concepto de "clima de pertenencia" para explicar cómo
los entornos educativos y profesionales envían señales sutiles sobre quién pertenece y quién no
a determinados campos (10). En disciplinas STEM, elementos aparentemente neutrales como
la decoración de espacios, el lenguaje utilizado en descripciones de cursos, o la composición
demográfica
de
cuerpos
docentes
y
estudiantiles,
comunican
mensajes
implícitos
sobre
identidades
valoradas
y
marginadas.
Estas
señales
ambientales
contribuyen
a
que
muchas
mujeres experimenten lo que se denomina "falta de ajuste" o "no pertenencia" en espacios
STEM, afectando su motivación, permanencia y aspiraciones profesionales.

La teoría del aprendizaje social de Bandura establece que los modelos a seguir desempeñan
funciones
cruciales
en
el
desarrollo
de
identidades
profesionales,
proporcionando
no
solo
habilidades técnicas sino también marcos para imaginar trayectorias posibles. En contextos
donde
un
grupo
está
subrepresentado,
la
presencia
de
modelos
del
mismo
grupo
adquiere
relevancia
especial
al
desafiar
estereotipos
sobre
quién
puede
tener
éxito
en
determinado
campo y proporcionar evidencia concreta de que el logro es alcanzable.

Para
las
mujeres en
STEM,
la
exposición
a científicas
y
tecnólogas
exitosas
tiene
efectos
documentados sobre aspiraciones académicas, persistencia frente a obstáculos, y resistencia a
la amenaza del estereotipo. Lockwood y Kunda demostraron que los modelos a seguir son más
efectivos
cuando
se
perciben
como
alcanzables
pero
sobresalientes,
proporcionando
inspiración sin generar sensación de comparación desventajosa. Sin embargo, el efecto de los
modelos
a
seguir
está
moderado
por
factores
de
similitud
percibida:
las
estudiantes
se
benefician más
de
modelos
con
quienes
comparten características
identitarias
relevantes
y
cuyas trayectorias pueden visualizar como aplicables a sus propias circunstancias.

La escasez de mujeres en posiciones de liderazgo científico crea lo que Dasgupta denomina un
"déficit de modelos a seguir" que perpetúa la subrepresentación femenina. Este déficit no solo
limita la capacidad de las jóvenes para imaginar futuros posibles en campos STEM, sino que
también
las
priva
de
información
práctica
sobre
navegación
de
barreras,
estrategias
de
negociación, equilibrio trabajo-vida, y otros desafíos específicos que enfrentan las mujeres en
entornos masculinizados. Más allá de la mera presencia numérica, la investigación sugiere que
la calidad de las interacciones con modelos a seguir y la accesibilidad percibida de estas figuras
son factores determinantes en su efectividad como fuentes de inspiración y orientación.

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Página | 162

El
concepto
de
capital
social,
desarrollado
por
Bourdieu
y
posteriormente
por
Coleman
y
Putnam,
se
refiere
a
los
recursos
accesibles
a
través
de
redes
de
relaciones
sociales.
En
trayectorias académicas y profesionales STEM, el capital social opera como factor crítico que
influye en acceso a oportunidades, información sobre becas y posiciones de investigación,
colaboraciones científicas, y mecanismos de apoyo durante crisis académicas. La investigación
documenta disparidades de género sistemáticas en la acumulación de capital social en campos
STEM, donde las mujeres tienden a estar menos integradas en redes informales de intercambio
de información y colaboración científica.

Las
redes
profesionales
en
disciplinas
masculinizadas
frecuentemente
operan
a
través
de
mecanismos de homofilia, tendencia a formar conexiones con personas similares en términos
de características demográficas y experiencias. Esto resulta en que las mujeres, como minoría
numérica, enfrentan mayores dificultades para construir redes densas de apoyo profesional,
quedando
excluidas
de
espacios
informales
donde
circula
información
valiosa
sobre
oportunidades y se establecen colaboraciones estratégicas. Esta exclusión no es necesariamente
intencional sino producto de dinámicas estructurales que privilegian interacciones dentro de
grupos dominantes.

Las redes específicas de mujeres en STEM emergen como estrategia compensatoria ante estas
exclusiones estructurales.
Investigaciones
sobre
organizaciones
profesionales
femeninas
en
ciencia y tecnología documentan múltiples beneficios: incremento en sentido de pertenencia,
acceso a mentorías específicas de género, intercambio de estrategias para navegar ambientes
hostiles, apoyo emocional, y oportunidades de liderazgo. Dasgupta y Stout demostraron que la
participación en redes de mujeres en STEM funciona como "vacuna social" contra la amenaza
del estereotipo, protegiendo el sentido de pertenencia y las aspiraciones profesionales incluso
en entornos con baja representación femenina.

Sin
embargo,
existe
una
paradoja
documentada
respecto
a
estas
redes:
mientras
que
su
efectividad está ampliamente demostrada, su accesibilidad es limitada y su existencia puede
ser interpretada como evidencia de que las mujeres necesitan "ayuda especial", reforzando
paradójicamente estereotipos sobre menor competencia. Además, la sobrecarga de servicio que
frecuentemente experimentan mujeres en academia y campos STEM
—
expectativas implícitas
de
asumir
roles
de
mentoría
y
apoyo
a
otras
mujeres
además
de
sus
responsabilidades
regulares
—
puede limitar su disponibilidad para participar en estas redes.

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Página | 163

La perspectiva institucional sobre equidad de género en STEM reconoce que las barreras a la
participación
femenina
no
residen
exclusivamente
en
características
individuales
o
socializaciones previas, sino en estructuras organizacionales, políticas formales e informales,
y culturas institucionales que reproducen desigualdades. El modelo de "clima institucional"
propuesto
por
Rankin
y
Reason
conceptualiza
las
experiencias
de
grupos
marginados
en
educación superior como producto de múltiples niveles: políticas institucionales explícitas,
prácticas organizacionales, currículum formal y oculto, y dinámicas interpersonales.

Las instituciones de educación superior pueden promover equidad en STEM mediante diversas
estrategias: políticas de reclutamiento y retención sensibles al género, formación docente en
pedagogías inclusivas, auditorías curriculares para eliminar sesgos, protocolos claros contra
acoso y discriminación, apoyo a organizaciones estudiantiles de mujeres en STEM, programas
de mentoría institucional, y transparencia en criterios de evaluación académica. Sin embargo,
existe evidencia de que muchas instituciones implementan políticas de diversidad más como
ejercicios
de
legitimidad
simbólica
que
como
compromisos
genuinos
con
transformación
estructural, fenómeno que Ahmed denomina "no-performatividad" de políticas de diversidad.

La investigación sobre efectividad de intervenciones institucionales señala que las iniciativas
fragmentarias o aisladas tienen impacto limitado, mientras que transformaciones sistémicas
que abordan múltiples niveles organizacionales muestran efectos sostenidos. Ejemplo de esto
son los programas ADVANCE de la National Science Foundation en Estados Unidos, que
proporcionan
financiamiento
para
transformaciones
institucionales
comprensivas
en
universidades, documentando incrementos significativos en reclutamiento, retención y avance
de mujeres en facultades STEM cuando las intervenciones son sistémicas y sostenidas en el
tiempo.

No
obstante,
persiste
una
brecha
significativa
entre
políticas
formales
de
inclusión
y
experiencias cotidianas de las mujeres en espacios STEM. Este fenómeno, conceptualizado
como "retórica sin realidad", describe situaciones donde instituciones proclaman compromiso
con equidad mientras mantienen prácticas que perpetúan exclusiones. La presencia de esta
disonancia puede ser particularmente dañina al generar lo que se denomina "discriminación de
segunda generación": formas sutiles de inequidad que operan a través de normas culturales y
prácticas aparentemente neutrales, pero que sistemáticamente colocan en desventaja a ciertos
grupos.

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Página | 164

Las desigualdades de género en STEM se extienden más allá de espacios educativos hacia
mercados
laborales
científicos
y
tecnológicos.
Estudios
sobre
trayectorias
profesionales
documentan
segregación
horizontal
(concentración
de
mujeres
en
ciertas
áreas
de
STEM
consideradas
más
"apropiadas"
para
cualidades
femeninas
estereotípicas)
y
segregación
vertical
(subrepresentación
de
mujeres
en
posiciones
de
liderazgo
y
toma
de
decisiones).
Incluso en campos STEM donde la participación femenina ha crecido sustancialmente, como
ciencias
biológicas,
persisten
brechas
significativas
en
acceso
a
posiciones
permanentes,
financiamiento de investigación, y reconocimiento profesional.

Las expectativas profesionales y percepciones de equidad laboral influyen significativamente
en
decisiones
de
permanencia
en
campos
STEM.
Cuando
estudiantes
y
profesionales
tempranas
perciben
que
oportunidades
futuras
estarán
limitadas
por
género
—
observando
patrones de segregación, brechas salariales, o acoso
—
pueden racionalmente decidir invertir
sus talentos en campos con mejores perspectivas de desarrollo equitativo. Esta anticipación de
discriminación futura, incluso en ausencia de experiencias personales directas, puede influir en
trayectorias profesionales, constituyendo lo que se denomina "discriminación anticipatoria".

Si
bien
la
literatura
sobre
mujeres
en
STEM
enfatiza
justificadamente
barreras
y
discriminación,
perspectivas
contemporáneas
también
documentan
formas
de
resistencia,
agencia
y
transformación
desplegadas
por
mujeres
en
estos
campos.
Hughes
adopta
la
perspectiva de "resiliencia crítica" para analizar cómo mujeres en STEM no solo persisten a
pesar
de
obstáculos
sino
que
desarrollan
estrategias
activas
para
desafiar
estructuras
inequitativas, crear espacios alternativos de pertenencia, y redefinir culturas disciplinarias.

Las estrategias de resistencia documentadas incluyen: formación de redes informales de apoyo
mutuo, mentoría entre pares, redefinición de lo que constituye "excelencia científica" para
incluir valores de colaboración y ética del cuidado tradicionalmente feminizados, visibilización
de
contribuciones
científicas
femeninas históricas
y contemporáneas,
activismo académico
para transformar currículos y pedagogías, y creación de espacios institucionales alternativos
(centros de mujeres en STEM, laboratorios de investigación con culturas inclusivas) (44).

La
investigación
sobre
identidades
científicas
femeninas
muestra
que
muchas
mujeres
en
STEM
rechazan
dicotomías
entre
identidades
de
género
e
identidades
profesionales,
desarrollando
en
cambio
identidades
integradas
que
combinan
feminidad
y
competencia
científica
en
sus
propios
términos.
Este
proceso
de
"trabajo
identitario"
implica
negociar

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Página | 165

constantemente estereotipos contradictorios y expectativas limitadas, pero también representa
oportunidades
para
redefinir
posibilidades
y
expandir
concepciones
de
quién
puede
ser
científica o tecnóloga.

Pese
a
la
riqueza
de
esta
información,
los
estudios
previos
han
tendido
a
abordar
estos
mecanismos
—
psicológicos,
relacionales,
estructurales
e
institucionales
—
de
manera
fragmentada, sin examinar suficientemente cómo interactúan entre sí para explicar trayectorias
concretas de persistencia o abandono, particularmente en contextos latinoamericanos donde la
evidencia empírica sigue siendo escasa en comparación con Estados Unidos y Europa (4, 34).
Esta fragmentación teórica limita el diseño de intervenciones institucionales integrales y deja
sin resolver preguntas centrales sobre la jerarquía relativa de estos factores. mientras las teorías
psicológicas
(amenaza
del
estereotipo,
socialización
de
género)
explican
los
mecanismos
individuales de la desigualdad, las teorías relacionales (modelos a seguir, capital social) y
estructurales
(clima
institucional)
permiten
situar
estos
mecanismos
en
contextos
organizacionales
concretos,
y
la
literatura
emergente
sobre
agencia
femenina
abre
la
posibilidad de examinar no solo barreras sino también respuestas transformadoras. El diseño
del presente estudio busca, en consecuencia, integrar estos niveles de análisis
—
individual,
relacional e institucional
—
para ofrecer una visión más comprehensiva de los factores que
inciden en la participación y permanencia de las mujeres en disciplinas STEM.

METODOLOGÍA

El estudio planteó objetivos específicos interrelacionados centrados en caracterizar el perfil
demográfico y académico de las mujeres participantes en disciplinas STEM; identificar las
barreras estructurales y culturales que dificultan tanto su ingreso como su permanencia en estas
áreas; evaluar la percepción que tienen sobre el apoyo institucional recibido y las redes de
soporte disponibles; analizar sus niveles de confianza, autoeficacia e identidad profesional; y
explorar sus perspectivas laborales junto con las expectativas de equidad de género en el campo
profesional.

Se
adoptó
un
diseño
de
investigación
cuantitativo,
transversal
y
descriptivo-correlacional,
apropiado para capturar una fotografía comprehensiva de la situación actual de las mujeres en
STEM.
El
instrumento
principal
consistió
en
un
cuestionario
estructurado
de
60
ítems,
utilizando
escala
Likert
de
5
puntos
para
medir
actitudes,
percepciones
y
experiencias
de
manera estandarizada.

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Página | 166

Se empleó un muestreo no probabilístico por conveniencia utilizando una muestra conformada
por 439 mujeres, entre estudiantes universitarias y profesionales en ejercicio de disciplinas
STEM (ingeniería, tecnología, ciencias exactas y matemáticas), con edades comprendidas entre
19
y
24
años.
Se
incluyeron
participantes
que
estuvieran
cursando
estudios
superiores
o
ejerciendo profesionalmente en áreas STEM al momento de la aplicación del instrumento. Se
excluyeron cuestionarios incompletos o con patrones de respuesta inconsistentes (>15% de
ítems sin responder). La recolección se realizó de manera virtual mediante formulario digital
autoadministrado, en el año 2025.

El
cuestionario
se
organizó
en
siete
dimensiones
estratégicamente
seleccionadas:
perfil
demográfico y académico como base contextual; estereotipos de género (10 ítems); apoyo
institucional (10 ítems); confianza y autoeficacia (10 ítems); referentes y redes de apoyo (10
ítems); experiencias en el aula (10 ítems); y perspectivas laborales (10 ítems). Esta estructura
multidimensional permitió un análisis de los factores que configuran la experiencia femenina
en STEM.

El procesamiento de datos incluyó estadística descriptiva y la confiabilidad del instrumento fue
verificada mediante el coeficiente Alpha de Cronbach (α), obteniéndose un valor
global de
0.78, que indica una consistencia interna aceptable y respalda la validez de las mediciones
realizadas. Este nivel de confiabilidad confirma que el cuestionario mide de manera coherente
los constructos teóricos propuestos.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Estereotipos de Género: Barreras Sutiles pero Persistentes

El
análisis
de
la
dimensión
de
estereotipos
de
género
revela
un
nivel
moderado-bajo
de
exposición general con una consistencia interna aceptable, aunque la alta variabilidad indica
experiencias heterogéneas entre las participantes. Los hallazgos por ítem muestran que las áreas
de mayor impacto son:

La
presión
por
demostrar
capacidades
(67.8%
en
acuerdo),
siendo
esta
la
barrera
más
generalizada e indicando una percepción de mayor escrutinio y carga probatoria diferencial por
género.

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Página | 167

La
invisibilización
mediática
de
científicas
(61.2%
en
acuerdo),
cuya
falta
de
modelos
femeninos visibles afecta las aspiraciones vocacionales

La asociación social entre STEM y masculinidad (52.3% en acuerdo), reconocida por más de
la mitad de las participantes como un estereotipo estructural persistente.

En contraste, las áreas de menor impacto incluyen: los mensajes explícitos discriminatorios en
la infancia (72.4% en desacuerdo) y el desánimo explícito para estudiar STEM (68.9% en
desacuerdo), lo cual sugiere un cambio generacional positivo con menor discriminación directa
en las familias actuales. Por lo que se observa una transición de la discriminación explícita
hacia barreras sutiles pero estructurales, donde la carga probatoria diferencial constituye el
principal
obstáculo
identificado,
el
déficit
de
representación
está
ampliamente
reconocido
como un factor que limita las aspiraciones, y la heterogeneidad de experiencias demuestra que
factores
contextuales
institucionales,
familiares
y
generacionales
son
determinantes
en
la
exposición a estereotipos de género en STEM.

Apoyo Institucional: Buenas Bases con Brechas Críticas

El diagnóstico del apoyo institucional revela que existe una base sólida de iniciativas (73.4%),
pero con brechas críticas que limitan su efectividad. Las fortalezas se concentran en aspectos
discursivos
y
actitudinales:
promoción
de
igualdad
de
género
(72.4%),
respaldo
docente
(70.4%)
y
lenguaje
incluyente
(69.8%).
Sin
embargo,
esta
base
favorable
contrasta
dramáticamente
con
fallas
operativas
estructurales:
solo
el
52.8%
conoce
o
confía
en
los
mecanismos de denuncia, el 46.3% carece de información sobre becas y apoyos específicos, y
el 22.6% reporta haber experimentado interrupciones o invisibilización por razón de género en
espacios académicos. Esta disonancia evidencia una brecha informativa y de implementación
que segmenta a la población estudiantil en tres grupos: 35% con percepción positiva integral,
40% ambivalente por desconocimiento de recursos, y 25% crítico con experiencias negativas
recurrentes. La conclusión a esta información sería que el apoyo institucional existe, pero no
se distribuye equitativamente ni se comunica eficazmente, requiriendo intervenciones urgentes
en difusión de protocolos, centralización de información sobre recursos, y estructuración de
programas de mentoría y liderazgo femenino que conviertan las buenas intenciones en acceso
real y experiencias tangibles para todas las estudiantes.

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Página | 168

Confianza y Autoeficacia: Fortaleza Interna, Brecha Externa

El estudio muestra que las mujeres en carreras STEM demuestran una sólida confianza interna
(81%) que contrasta significativamente con su limitada conexión al ecosistema profesional
externo (58%). Las dimensiones de autoeficacia académica, identidad profesional y proyección
futura
muestran
niveles
sobresalientes,
con
89.4%
confiando
en
sus
capacidades
técnicas,
87.1% identificándose positivamente como profesionales STEM y 88.8% manifestando alta
motivación a largo plazo; sin embargo, la dimensión de participación y redes presenta una
fractura crítica, donde apenas 38.4% ha participado en eventos de visibilización y solo 32.8%
accede a redes profesionales, pese a que 61.6% participaría con apoyo adecuado. Se identifican
tres perfiles diferenciados: "Alta confianza/Baja conexión" (52%), que requiere programas de
mentoría;
"Confianza
integral"
(33%),
potenciales
mentoras;
y
"En
desarrollo"
(15%),
necesitado de apoyo intensivo. La implicación estratégica es clara: el desafío no radica en
fortalecer la autoeficacia
—
ya establecida en más del 85%
—
sino en conectar sistemáticamente
este talento con oportunidades externas, redes profesionales y experiencias de visibilización,
transformando la confianza individual en capital profesional colectivo.

Referentes y Redes: Demanda Insatisfecha

El análisis de referentes y redes entre las estudiantes encuestadas demuestra que: existe un alto
reconocimiento de mujeres líderes en sus áreas (78%) y un interés extraordinario por trabajar
en
comunidades
de
mujeres
en
ciencia
(77.7%),
pero
solo
el
27.7%
ha
participado
efectivamente en programas específicos. Aunque el 70.2% identifica referentes femeninos,
únicamente el 66.1% cuenta con mentoras cercanas, evidenciando que visibilidad no equivale
a mentoría personalizada. La situación se agrava al contrastar el altísimo interés comunitario
(77.7%) con la baja identificación de redes de apoyo existentes (41.3). El soporte institucional,
si
bien
reconocido
moderadamente
(53.5%),
no
se
traduce
en
participación
estructurada:
mientras el 47.6% asiste pasivamente a charlas con científicas, solo el 27.7% se involucra en
programas formales, y el 33% desconoce dónde buscar becas específicas. Esta desconexión
entre
discurso
institucional
y
práctica
efectiva
señala
como
prioridad
estratégica
la
construcción de puentes formales: estructuras de mentoría cercana, comunicación visible de
recursos y espacios comunitarios institucionalizados que transformen el enorme interés latente
en participación sostenida.

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Año 2026
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Experiencias en el Aula: Inclusión Formal vs. Discriminación Sutil

En cuanto experiencias en el aula y relaciones con pares, mientras el 87.1% percibe un clima
institucionalmente
inclusivo
caracterizado
por
la
valoración
de
opiniones,
promoción
del
respeto
y
equidad
docente,
el
37.8%
reporta
experiencias
discriminatorias
cotidianas
que
socavan
esta
atmósfera
aparentemente
favorable.
El
problema
más
grave
identificado
corresponde a los sesgos en la asignación de tareas técnicas (41.6%), situación especialmente
crítica porque refuerza estereotipos, limita el desarrollo de competencias centrales en STEM y
afecta directamente la empleabilidad futura de las estudiantes. Adicionalmente, más de una de
cada tres mujeres enfrenta barreras sutiles pero persistentes como microagresiones (39.7%),
interrupciones diferenciadas (35.0%) y menosprecio por género (35.0%), con un preocupante
porcentaje de respuestas neutrales (hasta 22.8%) que sugiere una posible normalización de
comportamientos discriminatorios. Como factor protector, el 84.3% reporta redes sólidas de
apoyo
entre
mujeres,
evidenciando
estrategias
de
resiliencia
colectiva.
Estas
experiencias
discriminatorias evidencian una brecha crítica entre el discurso institucional inclusivo y las
prácticas
pedagógicas
concretas,
requiriendo
intervenciones
urgentes
particularmente
en la
asignación equitativa de responsabilidades técnicas.

Perspectivas Laborales: Conciencia Crítica con Compromiso

El
análisis
de
las
perspectivas
presenta que
mientras
más
de la mitad
de las
participantes
(50.8%) percibe desigualdades estructurales en el mercado laboral
—
con solo 34.5% creyendo
que
tendrá
las
mismas
oportunidades
de
empleo
que
los
hombres,
57.9%
anticipando
dificultades para ascensos y 55.2% percibiendo sesgo en contratación
—
, el 71.5% mantiene
una fuerte motivación para influir en la incorporación de más mujeres al campo, evidenciando
una conciencia crítica acompañada de compromiso transformador. A pesar de que el 24.7% ha
considerado abandonar la carrera por el entorno desigual y el 51.6% anticipa dificultades en la
conciliación laboral-familiar, el 64.1% demuestra resiliencia al no haber contemplado desertar,
y el 60.4% mantiene interés en continuar estudios de posgrado en STEM. La segmentación
identifica cuatro perfiles distintos: Optimistas Resilientes (23%), Críticas Conscientes (41%,
el grupo mayoritario), Neutrales-Indecisas (24%) y Desmotivadas-Riesgo (12%), siendo el
36% de la muestra un grupo prioritario que requiere intervención urgente. Esta ventana de
oportunidad,
sustentada
en
la
alta
motivación
colectiva
pero
amenazada
por
las
barreras
percibidas, demanda acciones institucionales inmediatas que fortalezcan el apoyo a través de
mentoría
(actualmente
solo
el
43.4%
la
ha
buscado),
visibilicen
iniciativas
de
equidad

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empresarial y prevengan la deserción del cuarto de la población estudiantil que se encuentra en
riesgo de abandonar.

Hallazgos Transversales

El estudio revela cuatro paradojas críticas que evidencian una brecha estructural entre discursos
institucionales y realidades cotidianas en STEM. Aunque el 87.1% percibe un clima inclusivo,
el
37.8%
experimenta
discriminación
sutil,
demostrando
que
las
políticas
formales
no
garantizan
equidad
práctica.
De
manera
alarmante,
pese
a
que
el
89.4%
reporta
alta
autoeficacia, solo el 38.4% participa en eventos académicos, evidenciando que el problema no
radica en capacidades percibidas sino en acceso desigual a oportunidades. Adicionalmente,
mientras
el
77.7%
expresa
interés
en
comunidades
profesionales,
únicamente
el
41.3%
identifica
redes
disponibles,
señalando
demanda
insatisfecha
de
espacios
de
mentoría.
La
coexistencia de alta motivación transformadora (71.5%) con percepción generalizada de sesgo
de género (55.2%) refleja que las mujeres persisten pese a barreras sistémicas, aunque el 24.7%
ha considerado abandonar, indicando un punto de inflexión crítico. Los factores de riesgo
prioritarios incluyen sesgos en asignación de tareas técnicas (41.6%), microagresiones (39.7%)
y
desconocimiento
de
recursos
(46.3%),
mientras
que
factores
protectores
como
alta
autoeficacia
(89.4%),
redes
femeninas
de
apoyo
(84.3%)
y
respaldo
docente
(70.4%)
constituyen bases sólidas para intervención.

Se
identifican
en
esta
dimensión
cuatro
perfiles
diferenciados
que
requieren
estrategias
específicas: "Exitosas Desconectadas" (30%, necesitan networking), "Conscientes Resilientes"
(35%, requieren reconocimiento), "Vulnerables Aisladas" (20%, intervención prioritaria ante
alto riesgo de deserción) y "En Desarrollo" (15%, necesitan mentoría estructurada).

CONCLUSIÓN

La investigación revela una paradoja fundamental en la situación de las mujeres en STEM:
poseen alta capacitación y compromiso transformador (89.4% confía en sus capacidades y
71.5%
aspira
a
cambiar
el
campo),
pero
enfrentan
barreras
estructurales
que
limitan
su
desarrollo
pleno.
Mientras
el
87.1%
percibe
un
clima
formalmente
inclusivo,
el
37.8%
experimenta
discriminación
sutil
cotidiana,
manifestada
principalmente
en
sesgos
de
asignación
de
tareas
técnicas
(41.6%),
presión
constante
por
demostrar
más
(67.8%)
e
invisibilización mediática (61.2%). Esta contradicción genera un riesgo significativo: el 24.7%

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ha
considerado
abandonar
el
campo
pese
a
su
vocación,
y
el
56%
requiere
intervención
prioritaria en los próximos 12 meses, especialmente los grupos vulnerables aislados (20%) y
desmotivados en riesgo (12%). Sin embargo, existen fortalezas estratégicas aprovechables:
redes
de
apoyo
entre
mujeres
(84.3%),
respaldo
docente
(70.4%)
y
baja
deserción
actual
(64.1%),
que
constituyen
una
ventana
de
oportunidad
para
la
transformación.
El
mensaje
central es contundente: el problema no radica en capacidades ni vocación femenina, sino en
barreras
institucionales
que
niegan
acceso
equitativo
a
oportunidades
clave,
recursos
y
protección
ante
discriminación
sistemática.
La
solución
no
requiere
"empoderar"
individualmente
a
las
mujeres,
quienes
ya
demuestran
competencia
y
motivación,
sino
transformar las estructuras, prácticas y protocolos institucionales que perpetúan la desigualdad,
mediante intervenciones combinadas que incluyan redistribución equitativa de tareas técnicas,
formalización de redes y mentorías, comunicación efectiva de recursos disponibles y apoyo
especializado a grupos de riesgo.

Para profundizar en la comprensión de la participación femenina en STEM, se recomienda
desarrollar
estudios
complementarios
que
incluyan
investigación
cualitativa
mediante
entrevistas a profundidad con grupos de riesgo, grupos focales por perfil identificado, historias
de vida de mujeres que abandonaron estas áreas y observación etnográfica en aulas; estudios
longitudinales que permitan el seguimiento desde el ingreso hasta el egreso, el análisis de
trayectorias laborales de egresadas y la evaluación del impacto de intervenciones a mediano
plazo; análisis interseccionales que crucen variables de etnia, clase y orientación sexual para
identificar
vulnerabilidades
múltiples
y
diseñar
intervenciones
diferenciadas;
estudios
comparativos
entre
áreas
STEM,
instituciones
públicas
y
privadas,
regiones
y
contextos
internacionales; y evaluaciones rigurosas de intervenciones mediante diseños experimentales
o
cuasiexperimentales
que
midan
el
impacto
y
analicen
el
costo-beneficio
de
programas
específicos. Asimismo, emergen líneas de investigación prioritarias que abordan el impacto de
la pandemia en las trayectorias de mujeres en STEM, el papel de las redes sociales en la
construcción de identidad profesional, los efectos del trabajo remoto en la conciliación vida-
trabajo, la influencia de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial en la participación
femenina, y el estudio de las masculinidades en STEM como aliadas para la equidad de género.

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Cómo citar este artículo (APA 7ª edición):

Caldera González, D. del C., Acosta Castillo, M. G. de L., & Ortega Carrillo, M. A. (2026).
Entre
la
Confianza
y
la
Exclusión:
La
Paradoja
de
las
Mujeres
en
Carreras
STEM
en
la
Educación
Superior.
Prisma
ODS:
Revista
Multidisciplinaria
Sobre
Desarrollo
Sostenible
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https://doi.org/10.65011/prismaods.v5.i4.317

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