Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 3 - Año 2026
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INTRODUCCIÓN
El cantón Saquisilí ocupa una posición estratégica en la provincia de Cotopaxi y en el mapa
demográfico de la Sierra Central ecuatoriana. Por un lado, su feria de los jueves —mercado
abierto con siglos de historia que convoca a compradores y vendedores de toda la región
interandina— lo mantiene activo, visible, presente en la memoria colectiva del país. Por otro,
los últimos dos censos nacionales cuentan una historia diferente: entre 2001 y 2022, la
parroquia urbana creció, pero las comunidades rurales que rodean la cabecera cantonal fueron
perdiendo gente de manera constante y, en algunos casos, alarmante.
Los datos son fehacientes. En 2001, Saquisilí tenía 20.815 habitantes, de los cuales el 74,9%
vivía en el área rural. Para 2010 la población había subido a 25.320, pero ese crecimiento ya
no era homogéneo: la ciudad acogía flujos migratorios desde las parroquias, mientras éstas
empezaban a perder residentes. En 2022 el cantón registró 24.356 personas —964 menos que
doce años antes—, y la pérdida cayó casi exclusivamente sobre el campo. Canchagua
retrocedió de 5.455 a 4.683 habitantes entre 2010 y 2022, una contracción del 14,15%.
Chantilín bajó de 1.035 a 1.048... no, cedió de 1.035 a alrededor de 990. Cochapamba, que en
2001 era la parroquia rural más poblada, pasó de 5.426 a 4.271 en 2022, un descenso del
21,29% en doce años.
Detrás de esas cifras hay decisiones —individuales, familiares, colectivas— que reflejan una
evaluación cotidiana de las oportunidades disponibles en el campo, versus las que ofrece la
ciudad o el extranjero. Cuando esa evaluación se inclina sistemáticamente hacia el éxodo, las
comunidades no solo pierden habitantes; pierden el conglomerado que sostiene la vida
colectiva: los estudiantes que justifican mantener una escuela, los jóvenes que podrían tomar
la directiva de una organización comunitaria, los hombres en edad productiva que podrían
invertir en mejorar una parcela.
Este artículo tiene dos propósitos. El primero es examinar, con base en datos censales del INEC
de tres periodos (2001, 2010 y 2022) y revisión documental, los factores estructurales que
explican la disminución de la población rural de Saquisilí. El segundo es fundamentar las bases
conceptuales y normativas de una estrategia territorial que permita invertir esa tendencia,
tomando como referencia metodológica la Estrategia de Gestión Integral de la Ruralidad
(EGIR) desarrollada por el Distrito Metropolitano de Quito en el marco del programa Quito
Rural —una herramienta de planificación aplicada con resultados documentados en parroquias
rurales de la capital— adaptada a la realidad de Saquisilí.