Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 3 - Año 2026
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como la integridad, entre otros) y, la contribución de éstos a solucionar problemáticas
espaciales y sociales del tejido general de la ciudad (construcción de espacios públicos -
concatenación con la planificación urbana- fomentando la cohesión social y territorial y,
evitando la segregación, la marginalidad). Se destaca aquí cómo la planificación del espacio
urbano con supuestos fines religiosos puede derivar en una herramienta de poder, dado que es
posible confundir la ordenanza del espacio, sus usos, con un control territorial de este
(Moreno, 2008; Salguero, 2015; Guardia, 2009, 2011; Fernández-Cobián y Vilas, 2012;
Ponce y Cabalinas, 2011; Gas-Aixendri, 2015).
En cuanto al segundo grupo, el caso regional latinoamericano, se estudian los templos -en
México- como expresiones territoriales urbanas que transforman, según el credo, los espacios
sociales habitados: tipo de vestuario, equipamientos urbanos, organización del espacio
público, generación de comercio y turismo y, designación de nombres religiosos de las calles,
entes gubernamentales y locales de comercio; además de ser éstos, símbolos espaciales de
ostentosidad que generan pertenencia e identidad con relación-diferencia a la confesión
dominante: el catolicismo (Solís, 2010; San Martín, 2019). Los templos -en Perú- bajo el
examen de la relación constitucional Estado–Iglesia, enfatizando en las discrepancias y
contradicciones (derechos diferenciados, laicidad nula y políticas públicas a favor del
catolicismo) entre el orden jurídico y la realidad concreta (Abad, 2008). Los templos -en
Argentina- como la objetivación espacial urbana, heterogénea, de la diversidad religiosa: la
secularización como recomposición del creer y recomposición de la ciudad bajo el ámbito de
una desregulación del Estado en materia de política pública y planificación urbana del uso
religioso del suelo (Carballo, 2008). Y, los templos -en Chile- como la fusión del patrimonio
tangible (la iglesia/su estructura) con el intangible (las relaciones sociales, económicas y
culturales); el templo como factor ordenador del espacio y centro de la dinámica social del
lugar (modelo concéntrico jesuita, occidental) (Sahady et al., 2009).
Recopilando, secularización, laicidad y libertad, son los principios constitucionales de la
diversidad religiosa. Principios que, al pasar del marco jurídico/normativo y situarse en la
realidad social concreta, se cristalizan, entre otros ámbitos y factores, en la emergencia de
estructuras de uso religioso de diferentes credos: los templos. Iglesias que pasan a formar
parte del tejido espacio-territorial de la ciudad, antes de tradición y hegemonía católica.
Como construcción social, un territorio se erige, se constituye, como el resultado de una serie
de procesos y complejidades sociales, culturales, económicas y jurídico-políticas, que
generan en la población o comunidad que lo habita formas de vivirlo, de apropiarlo, de