Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 2 - Año 2026
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representa casi una quinta parte de la población indígena, sin embargo, para un modelo de
lenguaje masivo, este grupo es procesado como "ruido" estadístico.
La amalgama de las lenguas restantes constituye el núcleo más vulnerable del patrimonio
inmaterial mexicano, representando un mosaico de resistencia lingüística que, pese a su
diversidad, pende de un hilo demográfico y tecnológico. Este grupo incluye al P’urhépecha,
cuya singularidad como lengua aislada la coloca en una posición de fragilidad extrema ante la
estandarización, junto a lenguas con una presencia histórica profunda, pero con un número de
hablantes que, en casos extremos como el kiliwa, el awakateko, el mocho’, el ayapaneco o el
ixil, apenas alcanza a unas cuantas decenas de personas, situándolas en el epicentro de la
"zona de epistemicidio" (Santos, 2014, p. 52).
La lista se extiende a través de una geografía espiritual y lingüística que abarca el chinanteco,
mixe, tarahumara (rarámuri), zoque, amuzgo, tojolabal, huichol (wixárika), tepehuano,
chateño, popoluca, cora, cuicateco, yaqui, kanjobal, triqui, popoloca, pame, mam, chontal de
Tabasco, chontal de Oaxaca, sayulteco, chuj, tepehua, kato’k, quiché, huave, pápago, caxcán,
seri, pima, chichimeca jonaz, lacandón, jacalteco, o’odham, kekchí, kumiai, chocholteco,
matlatzinca, tlahuica, cucapá, paipai, mame, teko, q’anjob’al, akateko y kaqchikel. Para la
arquitectura de la Inteligencia Artificial, este vasto repertorio de saberes es procesado como
una "ausencia activa", pues al no alcanzar los umbrales de masa crítica de datos exigidos por
el mercado, estas lenguas son víctimas de un desplazamiento inducido que las excluye de la
interpelación tecnológica, acelerando su tránsito hacia el silencio definitivo (Althusser, 1970,
p. 28).
Lenguas con poblaciones mínimas, como el Kiliwa o el Awakateko, se encuentran en lo que
Foucault definiría como la periferia del panóptico: no son dignas de ser vigiladas
(codificadas) y, por tanto, son condenadas a la extinción por desuso tecnológico. Este es el
corazón del desplazamiento lingüístico inducido: la creación de un sistema donde hablar una
lengua fuera del "Top 10" se traduce en una exclusión absoluta de los Aparatos Ideológicos
de Estado que operan mediante IA.
La desconexión aparente entre la estadística fría y la teoría crítica desaparece cuando se
analiza el bilingüismo reportado, el cual alcanza un 87.2% entre la población hablante de
lengua indígena (INEGI, 2020, p. 4). Este dato, lejos de ser un indicador de integración
armoniosa, refleja la presión sistémica que obliga al hablante a transitar hacia el español para