Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 2 - Año 2026
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métodos de excelencia, la organización se esfuerza por la mejora continua y la excelencia en
la calidad de sus servicios, buscando la satisfacción de las personas beneficiarias y la
maximización del impacto social positivo. Y ante esto lo que representa al impacto social, la
organización ha logrado generar un impacto significativo en la mejora de las condiciones de
vida de las personas en situación de vulnerabilidad, contribuyendo a la reducción de la
pobreza y la exclusión social en la comunidad donde opera.
CONCLUSIÓN
Durante muchos años, los programas de vivienda social han sido uno de los aspectos más
destacados de la arquitectura en México y Latinoamérica, debido a la desigualdad que
caracteriza a la población de estas regiones. No todas las personas tienen la capacidad de
adquirir una vivienda digna, por lo que estos programas son fundamentales para promover la
movilidad social. Permitir que la población tenga acceso a una vivienda adecuada aumentará
sus oportunidades de mejorar su situación económica y social. Los desafíos en Latinoamérica
y México con respecto a la vivienda son abrumadores, ya que el crecimiento urbano de las
ciudades es exponencial y la demanda de vivienda seguirá en aumento. Según la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 1970 y 2000 la población urbana en
Latinoamérica aumentó en un 240%. En la actualidad, más del 80% de la población vive en
ciudades y se espera que para 2040 esta cifra supere el 85%.
Actualmente existen institutos públicos locales que colaboran con desarrolladores privados
para la construcción de conjuntos de vivienda en todo el territorio nacional, pero además de
que las viviendas no están adaptadas a los diferentes contextos y diversidad de los sitios,
también frecuentemente están alejadas de los centros principales y fuentes de empleo, por
consecuencia, los nuevos conjuntos habitacionales son abandonados de manera prematura,
sin cumplir su función. (ARCEGULAP, 2021). Según datos del Instituto Nacional de
Estadística y Geográfica (INEGI), en el apartado del Censo de Población y Vivienda
menciona que el porcentaje de viviendas abandonadas en el año de 2010 era del 19.7%, en
estudio realizado en el año 2020 aumentó al 19.8%, lo que significa un total de 6,155,682
viviendas abandonadas. Por lo que es importante que los desarrolladores y arquitectos
involucrados en los proyectos de vivienda social, sean conscientes de las características
mínimas que debe cumplir una vivienda social para cumplir su cometido. Deben tener una
óptima ubicación con conectividad a los centros de empleo, calidad constructiva adecuada a