Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 1 - Año 2026
Página | 709
INTRODUCCIÓN
Diversos acontecimientos en la historia de la humanidad han cimbrado a los gobiernos y sus
administraciones públicas en lo más profundo de su capacidad de organización y respuesta
para aminorar los efectos en su población gobernada. La crisis, como característica de la
alteración o perturbación de un aparente estado de tranquilidad o normalidad ha representado
un reto para mantener gobernabilidad. La crisis en términos organizacionales puede ser
económica, social, política, ambiental, de salud, etcétera.
Uno de estos eventos fue la pandemia por COVID-19 en el actual siglo XXI la cual puso de
manifiesto la importancia de contar con instituciones sólidas para la atención y contención de
emergencias. No sólo aquellas que se encuentran en el espectro del sector salud, todo el
aparato gubernamental se vio inmerso en el fenómeno cuya manifestación más drástica en
cuanto a toma de decisión fue la declaratoria de Estado de excepción o como en el caso
mexicano el de emergencia.
En diciembre de 2019, tras el reporte de casos de neumonía atípica (DGEM, 2021) por parte
de Wuhan en China, se estaba lejos de imaginar las implicaciones sociales, económicas,
organizacionales e inclusive ambientales que se vivirían tras la alerta sanitaria que derivó en
declaratoria de pandemia por COVID-19. El 11 de marzo de 2020 estas palabras activaron las
máximas alertas a nivel mundial: “Por lo tanto, hemos llegado a la conclusión de que la
COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia” (OMS, 2020). A partir de ello, desde
los gobiernos se implementaron una serie de respuestas ante lo que convirtió en uno de los
grandes desafíos de finales de la segunda década del Siglo XXI y principios de la tercera.
La capacidad de respuesta institucional ante amenazas a la salud es un tema vigente, como en
el caso mexicano que desde el 2025 enfrenta alertas epidemiológicas por brotes de
sarampión, es así las lecciones de la gestión por COVID-19 pueden arrojar un marco de
actuación coordinado para lograr los objetivos y estrategias 3.8, 3b, 3d y 16.6 de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
A nivel mundial, con datos de actualización a agosto de 2025, la Organización Mundial de la
salud (OMS) reporta en los primeros cinco lugares a nivel mundial de casos confirmados de
COVID-19 desde el 2020 al 2025 a Estados Unidos de América (EUA), China, India, Francia
y Alemania. En la figura 1 se muestran también los países del continente americano con el
mayor número de casos confirmados, en ese orden, EUA, Brasil, Argentina y en el lugar 18 –
de 76 países reportados- de la tabla total mundial, México, cuarto lugar en América.