Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 1 - Año 2026
Página | 641
INTRODUCCIÓN
La relación comercial de México con China se ha consolidado como un eje central y
complejo de la política económica y las relaciones exteriores del país. Desde la adhesión de
China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, los intercambios bilaterales
han crecido de forma exponencial, transformando la dinámica comercial de México con el
mundo y, particularmente, con su principal socio, Estados Unidos (EE.UU.). El ascenso
vertiginoso de la República Popular China (RPC) como potencia económica global en las
últimas décadas ha reconfigurado dramáticamente el panorama comercial y productivo
mundial, con un impacto particularmente complejo en su vínculo con México. Si bien ambas
naciones comparten la condición de ser países en desarrollo, su relación se ha caracterizado
históricamente por una profunda desigualdad que se ha acentuado con el tiempo,
especialmente en el terreno económico (Rosas, 2010).
Basado en el análisis de diversas investigaciones académicas, explora las dinámicas históricas
de esta relación, los desafíos estructurales que México enfrenta en su sector manufacturero y
balanza comercial, y las nuevas oportunidades que surgen en el ámbito geopolítico actual,
como el nearshoring y la renegociación de acuerdos comerciales (Dussel Peters, 2024). El
consenso académico subraya que, a pesar de los desafíos, existe un potencial para desarrollar
un vínculo bilateral más profundo que modere las desigualdades y fomente la cooperación
económica y política (Rosas, 2010; Hernández Zermeño & Enciso Manzo, n.d.).
La evolución de las relaciones comerciales entre México y China ha atravesado por al menos
cinco etapas (González García et al., 2015). Inicialmente, México fue el principal beneficiario
en las dos primeras fases, de bajo intercambio, pero la dinámica se revirtió rápidamente, y
China se consolidó como el actor que más se ha beneficiado del intercambio bilateral
(González García et al., 2015). Este cambio ha llevado a una balanza comercial
persistentemente deficitaria para México (González Arévalo, 2019; Rosas, 2010; Escajadillo,
2014), lo que llevó a México a aplicar medidas unilaterales de protección que generan
confrontaciones comerciales hasta 2011 (González García et al., 2015).
El impacto más significativo de la expansión china se ha sentido en el sector manufacturero
mexicano. Las exportaciones de China hacia Estados Unidos han provocado una reducción en
las exportaciones de manufacturas mexicanas al mercado estadounidense, donde la RPC ha
desplazado a México como fuente de productos (González Arévalo, 2019; Rosas, 2010). Este
fenómeno se inserta en un contexto de cambio en las estructuras productivas donde el