Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 1 - Año 2026
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Kotler (2017) define la dirección de marketing como el arte y la ciencia de seleccionar
mercados meta para atraer, conservar y fidelizar clientes a través de la creación, entrega y
comunicación de valor superior. En este contexto, el marketing abarca la comercialización de
bienes, servicios, experiencias, eventos, personas, lugares, propiedades, organizaciones,
información e ideas, con el objetivo fundamental de satisfacer las necesidades del público
objetivo de manera más eficaz que la competencia. El éxito en este ámbito exige que las
organizaciones desarrollen una conexión sólida y constante con sus clientes, basada en el
entendimiento profundo de su comportamiento, percepciones y expectativas.
En industrias estratégicas como la petrolera, el marketing presenta características
diferenciadas frente a otros sectores. A diferencia de los bienes de consumo masivo, en el
petróleo convergen factores políticos, regulatorios, geopolíticos y de seguridad energética que
condicionan las estrategias comerciales (Yergin, 2020). El marketing petrolero no solo se
orienta a la promoción de combustibles al consumidor final (downstream), sino que también
abarca relaciones intergubernamentales, contratos de suministro a gran escala, negociación
con distribuidores y posicionamiento de marca en un entorno de alta competencia y creciente
sensibilidad ambiental. En este contexto, cobra especial relevancia el marketing industrial,
enfocado en relaciones B2B, licitaciones internacionales y gestión de clientes corporativos
(Brennan, Canning & McDowell, 2020).
Una noción fundamental en el marco de análisis estratégico comparativo es el benchmarking,
concebido como una herramienta clave de evaluación y mejora continua. Spendolini (1992)
lo define como un proceso sistemático y continuo de evaluación de productos, servicios y
procesos de organizaciones que son reconocidas como referentes de mejores prácticas, con el
objetivo de generar mejoras sustanciales en la organización que realiza la comparación.
Inicialmente aplicado en la década de 1980 por Xerox, el benchmarking fue objeto de estudio
por su vinculación con la gestión de la calidad total, los cambios culturales organizacionales
y la identificación de prácticas superiores (Broderick, 2010).
El benchmarking estratégico en el sector petrolero requiere un enfoque integral que
trascienda las métricas operativas y de ventas, incorporando variables como eficiencia en la
cadena de valor, innovación tecnológica, estándares ambientales, estructura de gobernanza,
integración vertical, diversificación energética y capacidad de adaptación a las transiciones
energéticas globales (Camp, 2006). Según Iacobucci y Nordhielm (2000), el proceso de
benchmarking consta de seis etapas fundamentales: identificación de la necesidad de mejora,