Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 1 - Año 2026
Página | 222
INTRODUCCIÓN
La promoción de huertos escolares como política pública institucional representa una
convergencia significativa entre educación, desarrollo comunitario, sustentabilidad y
construcción de paz. Tradicionalmente, los huertos escolares han sido entendidos como
espacios educativos para la enseñanza práctica de contenidos científicos, ambientales y
culturales; asimismo, favorecen actitudes de cuidado hacia la naturaleza, valores
colaborativos y la integración comunitaria (Montiel Sánchez et al., 2021). En el contexto
mexicano contemporáneo, estas prácticas cobran una dimensión ampliada cuando se articulan
con los principios del Humanismo Mexicano, entendido como un enfoque filosófico y
político que pretende orientar las políticas públicas hacia la dignidad humana, la justicia
social, la equidad y el bienestar compartido (Pérez, 2025). El objetivo de esta introducción es
situar los huertos escolares no sólo como herramientas pedagógicas, sino como políticas
públicas institucionales capaces de promover el desarrollo comunitario y la paz desde una
mirada decolonial y biocultural.
Los huertos escolares, como instrumento educativo, tienen una historia que trasciende su
función instrumental. A nivel internacional y local, se reconocen como espacios que vinculan
diversos saberes y prácticas: la producción de alimentos, el aprendizaje vivencial y el
fortalecimiento de vínculos sociales y ecológicos (FAO, 2010 citado en Montiel Sánchez et
al., 2021). Sin embargo, su incorporación formal como política pública en sistemas
educativos nacionales ha sido limitada, en parte debido a la falta de institucionalización clara
y de respaldo estructural por parte de autoridades educativas (Desmond et al., 2004, citado en
IPN, 2024). Esto pone de manifiesto una contradicción: mientras las evidencias académicas
sostienen el valor multifuncional de los huertos, su traducción en políticas educativas de largo
plazo permanece incipiente.
En México, la idea de Humanismo Mexicano ha sido retomada como discurso político en los
últimos años, particularmente en el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), que
propone una educación con enfoque crítico, comunitario y humanista (SEP, 2024). Aunque
diversos análisis señalan que el Humanismo Mexicano todavía carece de una definición
conceptual homogénea dentro de las políticas educativas, su énfasis en la formación integral,
la equidad y la participación comunitaria ofrece un terreno fértil para integrar estrategias
como los huertos escolares (Educación Futura, 2024; SEP, 2024). Este enfoque humanista no