Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 1 - Año 2026
Página | 206
INTRODUCCIÓN
Los bosques secos tropicales se encuentran entre los ecosistemas más amenazados a nivel
mundial debido a su alta conversión para actividades agrícolas y ganaderas, así como a la
extracción de madera (Miles et al., 2006). En Ecuador, estos bosques se distribuyen en la
costa, principalmente en la región sur-occidental, con una representación significativa en la
provincia de Loja, en una superficie entre 40 000 a 50 000 hectáreas, donde conforman
paisajes de alto valor ecológico y cultural (Mancomunidad Bosque Seco, 2026; Villacis et al.,
2015).
En los bosques secos de Loja, crecen dos especies de guayacán Handroanthus chrysanthus,
cuyas flores son de color amarillo intenso y, Handroahnthus billbergii presenta flores
amarillo limón. Son árboles caducifolios de madera dura y trabajables, son especies
representativas del bosque seco ecuatoriano. Su florecimiento sincronizado con las lluvias es
de corta duración (8-10 días) pero de gran impacto visual, que ha convertido a esta especie en
un símbolo natural del bosque seco del sur del país (Villacis et al., 2015; Mongabay Latam,
2017; Maldonado et al., 2018).
Handroanthus chrysanthus tiene una densidad promedio de ~124 individuos por hectárea,
considerando árboles con diámetro ≥ 5 cm. En contraste, Handroanthus billbergii presenta
una densidad menor ~18 individuos por hectárea, lo que indica que es una especie rara en
esta zona. Estos valores reflejan la estructura actual del bosque seco en la provincia de Loja;
Handrosanthus chrysanthus es relativamente más abundante, mientras que H. billbergii es
escaso, probablemente por preferencias ecológicas y también por historia de
uso/comercialización de su madera (Villacis et al., 2015; Soledispa, 2020).
Los guayacanes según Moncada y Pucha (2024), tienen crecimiento lento, crecen 1,5 mm por
año en diámetro, necesitan 7 años para aumentar un centímetro, pueden tardar más de 100
años en alcanzar apenas 15 cm de diámetro. Esto revela la dinámica de los bosques secos y la
importancia de conservar ecosistemas que no se regeneran en una sola generación. Por eso, el
espectáculo de florecimiento que se observa cada año es el resultado de árboles que crecen en
silencio, durante décadas e inclusive siglos. La investigación, la educación ambiental y la
formación académica permiten comprender estos procesos naturales y aportar a su
conservación.
En las parroquias Mangahurco, Cazaderos y Bolaspamba, existe la mayor concentración de
estas especies; pero también se encuentran en Limones, Paletillas, Sabanilla, vía Macará-