Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 5, Número 1 - Año 2026
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INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas, el fenómeno educativo ha experimentado una profunda
transformación paradigmática, transitando dentro de un modelo que estaba centrado
exclusivamente en la transmisión de conocimientos a uno fundamentado en el
reconocimiento del estudiante como un sujeto pleno de derechos y como consecuencia, esta
evolución ha conllevado una creciente "juridificación" de la vida escolar (Barba, 2019)
Misma que ha propiciado que las interacciones dentro del aula ya no se rigen únicamente por
códigos pedagógicos o morales como sucedía anteriormente, sino que estas se rijan por medio
de un robusto marco legal que hoy en día abarca desde aquellos tratados internacionales
relacionados con Derechos Humanos hasta las normativas locales de convivencia y
protección infantil (Unesco, 2008).
En este escenario, la responsabilidad profesional de los actores educativos como lo son los
docentes, directivos y orientadores, se ha reconfigurado, pues es claro que ya no basta solo
con la competencia didáctica; pues el profesional de la educación en la actualidad opera bajo
un mandato legal de aval o fiador, obligado a salvaguardar la integridad física, psicológica y
emocional del alumnado (Quintanilla, 2022).
Como consecuencia de esta exigencia se crea una compleja red de deberes que incluye desde
la prevención de la violencia, la correcta gestión de datos sensibles, la inclusión de la
diversidad en todo momento y situación, así como la detección temprana de posibles
vulneraciones de derechos que pueda perjudicar el desarrollo integral del niño o adolescente
estudiante (OAS-CIDH, 2017).
Sin embargo, la intersección entre este marco normativo y la práctica diaria no está exenta de
tensiones, pues es claro que la implementación de estas leyes impacta directamente en la
experiencia educativa del alumno (Ochoa y Salinas, 2018), ya que por un lado, ofrece un
escudo de protección y garantías de equidad, pero por otro, puede derivar en una
burocratización de la enseñanza o en una "pedagogía defensiva" (Ball, 1987), donde el temor
a las repercusiones legales limita la cercanía y la espontaneidad del vínculo pedagógico.
Analizar esta dinámica es imperativo para comprender cómo las leyes, diseñadas en los
despachos legislativos, terminan moldeando la realidad vivencial de los estudiantes en las
escuelas como lo vislumbra Velasco et al. (2018) y es precisamente en este contexto que la
literatura reciente (Hans, 2025; Capera, 2023; Gómez, 2024) subraya que la relación entre el