Prisma ODS Revista Científica Multidisciplinar
Volumen 4, Número 2 - Año 2025
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temprana en la que los datos cuantitativos y cualitativos fueron recopilados simultáneamente
mediante un único instrumento diseñado para generar ambos tipos de datos (Morgan, 2014).
Este diseño permite una triangulación metodológica que fortalece la validez de los hallazgos
mediante la corroboración de evidencias desde diferentes perspectivas (Denzin, 2017). La
integración metodológica se organizó alrededor de tres principios fundamentales:
Complementariedad, donde los datos cuantitativos proporcionan información sobre
frecuencias y distribuciones, mientras los datos cualitativos aportan profundidad
interpretativa sobre significados y experiencias (Greene et al., 1989); Expansión, donde el
componente cualitativo amplía y contextualiza los hallazgos cuantitativos, explorando las
dimensiones experienciales y situadas de las prácticas evaluativas (Morse, 1991);
y Desarrollo, donde los análisis cualitativos informan la interpretación de patrones
cuantitativos, permitiendo una comprensión más rica de las relaciones entre variables
(Bryman, 2006). El enfoque metodológico se alinea con la perspectiva teórica de Evaluación
Crítica Intercultural (ECI), reconociendo que el estudio de prácticas evaluativas en contextos
pluriculturales requiere métodos que capturen tanto regularidades estructurales como
particularidades contextuales.
Para la recolección de datos, se diseñó un instrumento híbrido de 20 preguntas que combina
elementos de encuesta estructurada con componentes que permiten análisis cualitativo
implícito. Su diseño se fundamentó en cuatro consideraciones teórico-metodológicas:
primero, la inclusión de preguntas de opción múltiple con escala Likert modificada para
medir frecuencias, grados de acuerdo y preferencias; segundo, preguntas que capturan
dimensiones cualitativas implícitas, diseñadas para que las selecciones de respuesta revelen
posicionamientos teóricos y marcos interpretativos de los participantes; tercero, la inclusión
de preguntas con respuestas múltiples permitidas (en las preguntas 4, 7 y 21) para capturar la
complejidad de prácticas multifacéticas; y cuarto, una secuenciación temática organizada en
cinco bloques alineados con las dimensiones teóricas del estudio. El instrumento fue
sometido a un riguroso proceso de validación que incluyó: 1) Validación por tres expertos en
evaluación educativa y educación intercultural, obteniendo un índice de validez de contenido
(CVI) de 0.87, considerado excelente (Polit & Beck, 2006); 2) una Prueba piloto con 5
docentes, lo que generó ajustes menores en la redacción de tres preguntas; y 3) un Análisis de
consistencia interna en la aplicación final, que arrojó un alfa de Cronbach de 0.78, indicando
consistencia aceptable (DeVellis, 2016). En cuanto a su estructura, el cuestionario se
organizó en cinco secciones temáticas: Sección A: Adaptación cultural y
contextualización (Preguntas 1, 6, 7, 15, 17, ver anexo), enfocada en dimensiones
interculturales; Sección B: Poder y política evaluativa (Preguntas 2, 13, 16, 18, ver anexo),
que examina relaciones de poder y tensión entre autonomía y normatividad; Sección C:
Propósitos y usos de la evaluación (Preguntas 3, 4, 8, 9, 19, ver anexo), que indaga
finalidades y dimensiones emocionales e identitarias; Sección D: Metodologías y
participación (Preguntas 5, 11, 12, 14, ver anexo), que examina métodos y participación
estudiantil; y Sección E: Visiones y prospectiva (Preguntas 10, 20, ver anexo), que indaga
perspectivas críticas y visiones de futuro.
La población objetivo estuvo constituida por docentes en servicio activo en el estado de
Oaxaca, México, que laboran en contextos de diversidad cultural, contexto seleccionado por
su diversidad cultural extrema (16 grupos étnico-lingüísticos), la presencia significativa de